El país del café nos llama para una
primera comunión… Pasaje en mano es la primera vez que salimos de Venezuela
para fotografiar.
El equipo listo: Speedlites,
sombrillas, trípodes, pilas para defendernos y hacer cosas hermosas.
Aeropuerto Simón Bolívar. Viernes.
Con los primeros rayos del sol el avión levanta vuelo rumbo a la hermana
república. Revisamos revistas, la emoción es grande pero el sueño es mayor, así
que, cerramos los ojos y en un dos por tres se escucha a las aeromozas: “Se les
informa que nos aproximamos al aeropuerto El Dorado, abrochen sus cinturones,
cierren las mesitas y coloquen el respaldo de su asiento en posición vertical”
escuchar aquello, fue como un sueño, nos invadió la alegría, la emoción,
los nervios.
Ya en tierra nos espera el Sr.
Mendoza, un cartel con nuestro apellido nos indica que es él, un cordial
saludo: “Buenos Días tengan ustedes,
Bienvenidos”
Así comenzaron unos días donde el
frio y la amabilidad hicieron que el amor por esta ciudad creciera.
Llegó el gran día, una hermosa
mañana, un sol que picaba pero con una brisa fría hacia que el ambiente fuera
ideal. Fuimos a la casa de la comulgante, nos encontramos una locación con
escaleras de ladrillos, terrazas con hermosas flores, jardines, una luz no muy
buena porque eran ya avanzadas las 8am pero gracias a las nubes que hacían de
difusor natural se podía manejar con un flash para rellenar.
Entramos a un townhouse, decoración
hermosa, muy familiar, una escalera con una bella ventana. Una hermosa
niña cabellos claros, piel muy blanca con voz dulce nos saluda, está divamente
vestida de blanco, parecía un ángel.
“Hola Irene, ¿cómo te preparas?. ¿Lista para las fotos?” preguntamos, ella sonriendo dice: “Si, vamos hacerlas”. Sin pensarlo mucho montamos un flash y junto a la ventana en la hermosa escalera hicimos varios retratos.
“Hola Irene, ¿cómo te preparas?. ¿Lista para las fotos?” preguntamos, ella sonriendo dice: “Si, vamos hacerlas”. Sin pensarlo mucho montamos un flash y junto a la ventana en la hermosa escalera hicimos varios retratos.
Luego llego su pequeña hermana, otra hermosa niña cabello rubio, ojos azules, que derrite a cualquiera con sus locuras, salimos de la casa y entre risas y morisquetas recorrimos cada locación retratando y disfrutando de aquel momento. Se acercó el papá y también lo retratamos, se hacía tarde, sale la madre y dice:
Llegamos a la casa y comenzó la
lluvia, tuvimos que esperar un par de horas mientras disfrutábamos de ese gran
ambiente, por fin dejo de llover estaba finalizando la tarde, buscamos el lugar
menos mojado y conseguimos una terraza llena de flores…ese era el lugar, contra
luz y un flash para lograr un buen efecto y listo, unos retratos
encantadores.
Llego la noche y junto a ella el fin
de nuestro primer trabajo internacional.
Para contrataciones:
Email: photosluismiguel@gmail.com
Facebook: Luis Miguel Badolato Otero
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Instagram: @BadolFotografia
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